HISTORIA

El Club Náutico Buchardo es una Asociación Civil sin fines de lucro, con más de un siglo de antiguedad fomentando el deporte, y la vida social y familiar. La Sede Náutica, se encuentra arraigada al paisaje ribereño de San Isidro, virtual Capital Nacional de la Vela, desde hace más de 80 años.

A principios de siglo en el barrio de Nuñez, en el vértice formado por la margen derecha del Arroyo Medrano y las vìas del ferrocarril del bajo Belgrano de Buenos Aires, se reunían los fines de semana un grupo de gente: vecinos y trabajadores de la zona, la mayoría pescadores que disfrutaban de la arboleda, el río y la comida al aire libre.

Esta camaradería y la predisposición para formar una institución náutica para afianzar y hacerse prácticos en la conducción de barcos a vela, como lo eran con los de remo, dan lugar un 24 de setiembre de 1907 a la fundación del Club Náutico Buchardo.

Se construye primero una casilla de madera y a fuerza de hombre se draga el arroyo, en lucha contra los juncales que obstruían la salida al río. Una vez libre el acceso, se conforma la primera flota del Club, en base a los Colleen.

En abril de 1924 el Poder Ejecutivo Nacional concede finalmente la personería jurídica a la institución. Para celebrarlo, el Club bota al agua los Colleens "Atuel" y "Aguapey". Completan la flota 25 botes de cedro en tingladillo a cuatro remos.

En 1926 son más de 500 los socios, y se construyen nuevas instalaciones. Dos años después, se incorporan los Colleens "Teuco", "Limay", "Uruguay" y "Quequén", junto con la lancha "Buchardo" para atender a la flota.

Las bajas mareas, que impiden a los barcos acceder a río abierto, dan lugar a nuevos deportes, como bochas, tenis criollo, hockey sobre patines y basketball.

En el año 1931 llega la clase Río de la Plata al Buchardo, con las construcciones del "Paraná", "Tunuyán" y "Pilcomayo". Pero al seguir las dificultades por la falta de agua en la salida, el gobierno bonaerense concede con fecha 17 de mayo de 1934 unos terrenos sobre el Arroyo Sarandí y de esta manera se crea la Sede Náutica en San Isidro.

La flota sigue aumentando con tres Snipes (Rio 1º, 2º y 3º) y un nuevo Colleen para la Escuela de Timoneles que durante muchos años seràn modelo de la iniciación del deporte náutico a vela. Dos años después, se agregan dos clase Río, el "Ibicuy" y el "Bermejo". En total, se contaba con 6 Colleens, 5 Rìo, 3 Snipes, una lancha a motor y 25 botes a remo para 7 tripulantes (uno de estos botes fue calculado y convertido en un velero por la habilidad de varios asociados).

La vida muy familiar en el Club, reserva sin embargo un lugar preferencial para el deporte: la Comisión de Deportes propició la celebración de una jornada de competencias, y así el 7 de abril de 1935 se festejó por primera vez en el país el Día del Deporte. En 1938, antes que otros premios deportivos a nivel nacional, el Club entrega la Cruz de Hierro al Mérito Deportivo y presenta su himno: "Buchardo, Ideal de juventud, Buchardo, La lucha es emoción, Llevando, Al pecho tu color, Y es honda la ansiedad, Sabiendo que al vencer, Buchardo, Serás tú triunfador, divisa, Que enciende nuestra fe, En bregas, Del sport haciendo invencible, Tu banderín".

En 1940, los casi 1000 socios con que contaba el Club logran edificios principales de mampostería para ambas sedes. En esos años se procede al entubamiento del Arroyo Medrano, desmontándose los restos del embarcadero viejo. Un tunel bajo el ferrocarril, habilitó sin embargo un paso directo al Río de la Plata, y un amarradero de cemento.

En 1942 el gran navegante Vito Dumas enarbola el gallardete en el Lehg II (al que los socios del Buchardo ayudaron a preparar), y parte frente a nuestra sede, sin radio ni motor, a navegar su hazaña de 22.000 millas en solitario.

El 6 de abril de 1953, la intendencia municipal de Buenos Aires, despoja lo que se había construido en 46 años de esfuerzos. Perdida la concesión de su sede social en Nuñez, debió refugiarse en la sede náutica: y para poder paliar la difícil situación, ante el éxodo de asociados que produjo esta resolución municipal, todos los socios que permanecieron fieles en ese reducto abonaron doble cuota, y los socios vitalicios volvieron a pagar la cuota correspondiente.

Los socios supervivientes no querían perder su casa natal y finalmente la recuperaron: el 6 de julio de 1960 se aprobó por unanimidad la Ordenanza nº 13.320 del Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires, por la que sus dirigentes náuticos de ese entonces apostados en su base de San Isidro tanto lucharon: restablecer las cesiones de la fracciones de terrenos que le pertenecían desde 1907 y 1923, respectivamente, otorgados por decretos nacionales. La posesión se hizo efectiva el 29 de marzo de 1961.

Tal vez , cuando los fundadores, Esteban Scasso, A. Reimondierie, A. Porri, J. Cabaña, M. A. Gianella, R. Bustingorry, G. Finochietti, E. Alguiñaris, M. Coustar, Z. Zunino, E. Fonquerny, F. Macillo, B. Davoli, A. Vanzaghi, J. Gambarruta, D. Bergonzelli, J. Duro, entre otros, tuvieron la idea creadora, no habrían pensado en las proyecciones que alcanzaría con el tiempo esta pujante institución.

Por el timón de nuestros barcos, desfilaron nombres como Manuel Amiano, los hermanos Bo, los Oprandi, Raimundi, N. Sarachaga, R. Ramini, Juan Antoniori, J. Suárez, Luis Botta, R. Fedelici, C. Pisatti, los hermanos Santamaría, Peradejordi, Cotella, Conde, Montes, Espiño (con el recuerdo de Raúl, que un 10 de marzo e 1944 partió del puerto de Buceo y en una madrugada de embravecidas aguas quedó para siempre en el Río.).

En la actualidad la actividad náutica está desarrollada por la Escuela de Timoneles, con cursos de Timonel y Patrón de yate a vela y motor, por las Escuelas de Optimist, clínicas de Laser y charlas abiertas, y por la Comisión de Regatas con un vasto programa de regatas internas y abiertas, en colaboración con los Clubes Náutico Azopardo y Yacht Club San Isidro.

La Escuela de Timoneles, cumple en el Club Náutico Buchardo, un papel de vital importancia, contribuyendo a la formación y difusión de la conciencia marinera, base principal de su carta fundamental, para lo cual cuenta con excelente barcos y brillantes instructores que permiten desarrollar a los alumnos sus primeras experiencias náuticas.

La concreción de todos los objetivos deportivos, también se han podido cristalizar en nuestra sede social de Núñez con la labor desarrollada a través de los distintos deportes como el basquetball, volley, tenis, fútbol gimnasia y actividades recreativas culturales y de salón. Creatividad permanente al servicio del asociado y fundamentalmente para el deportista y el niño.

Desde aquella casilla de madera en la desembocadura del arroyo Medrano hasta el magnífico exponente social y deportivo que hoy muestra esta institución ha transcurrido más de un siglo. Pero un viejo lema sigue definiendo la conducta de sus deportistas: "Luchar con todas nuestras energías para evitar la derrota, pero preferirla siempre a un triunfo logrado en base a recursos que puedan restarle su significación moral".

Así se hace , por el bien del deporte argentino, en el Club Náutico Buchardo...